Desde 1990 existe una operación quirúrgica llamada facoemulsificación consistente en la destrucción de las lentes “opacas” del paciente y en su lugar se coloca un lente intraocular para compensar la pérdida de poder de refracción del ojo, practicando una incisión corneal de 2.7 a 3 milímetros en la técnica convencional o de alrededor de 2.2 milímetros en la técnica MICS, para retirar las cataratas. El láser no se utiliza en este tipo de intervención, pues se realiza a través de ultrasonidos.
En el año 2004 se realizaron unos dos millones de operaciones en la Unión Europea. En las cataratas congénitas la cirugía de extracción de cristalino sin reemplazo inmediato antes de los 2 meses de vida del bebé es lo que más impacta en su futuro visual.
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